miércoles, 31 de octubre de 2007

Anécdota del décimo escrito

DÉCIMO ESCRITO
Habría que buscarlo.

Y bueno, se preguntarán ¿qué pasó con el décimo escrito?. No, no lo pasé por alto; aquel escrito tiene una historia que aquí paso, de una forma breve, a contarla.

Resulta que, siendo el 20 de agosto del año 2005, me provocó (como casi siempre lo hace mi musa) escribirle, esta vez por la celebración de su nacimiento.
La celebración fue al sur de Lima, en Chilca; allí queda la casa de playa de un amigo nuestro, la cual fue habilitada para una buena rumba.
Estando allá, sentí unas ganas inmensas de escribir; busqué por cualquier parte un papel y luego un lapicero. Los hallé, y luego mi mano halló las palabras precisas para hacer su composición.
Consistían en cuatro pararfos, dieciseis versos, de los cuales yo de ni uno me acuerdo (no tengo buena memoria con las cosas que escribo). Sé los di, en unas circunstancias que prefiero omitir, y luego de eso, la noche continuó con su trajín.
Las horas pasan volando y el alba se asoma cantando, bueno quienes cantan son los pajarillos para ser sincero. Llegó el domingo acompañado de resaca, el día la pasamos entre la piscina y la playa. No pude acercarme más a mi musa, por motivos mayores a mis deseos, pero igual siempre la tenía al pendiente. De regreso a Lima, usamos movilidades distintas; yo con mis amigos, ella con su compañía. Pasaron varios dias hasta que la volví a ver, y fue cuando le pregunté por el décimo escrito, a lo que ella respondió que no lo tenía a la mano, que estaba guardado por alguna parte, pero que habría que buscarlo. Yo lo necesitaba para hacerle una copia y guardarme su escrito, grande fue mi sopresa al saber que no lo tenía.
Este fue el primer intento de deserción para con los escritos, pensé por vez primera no seguir escribiendo por ella y mucho menos para ella. Pero descubrí que con ella, la deserción no existe.

Es así como el décimo escrito no existe, o bueno si existe pero habría que buscarlo, ¿algún dia podrás encontrarlo?

martes, 30 de octubre de 2007

XX ESCRITO

VIGÉSIMO ESCRITO
Escrito 20.

Esta ciudad que calla a gritos
acompaña mi momento de pensar,
medito sobre todos los escritos
que a tus manos han podido llegar.

Pienso en aquel escrito primero
que titula: Quién lo pudo adivinar,
y me respondo siendo sincero
que sólo yo lo pude soñar.

Han pasado más de cuatro años
cuando inicié el camino de contar,
la historia de un amor que no hace daño
a dos amantes que no dejan de amar.

Tú preguntas con mucho cariño
si esta historia tendrá un final,
dime tú si el amor de dos niños
tiene culminación en tu Neverland.

Este es nuestro círculo vicioso
siempre tiene una vida que vivir,
es perfecto, curador y hermoso
el cual nunca dejará de existir.

Me atrevo a escribir nuevamente
adorada Musa Inspiradora,
este es el escrito número veinte
para la Mujer que en mis sueños mora.

XIX ESCRITO

DÉCIMO NOVENO ESCRITO
Por una velada fabulosa.

Esta noche mujer inspiradora
tu presencia iluminó el cielo,
fue una velada encantadora
que me hizo alzar en vuelo.

Toqué todas las estrellas
que dibujas en mi firmamento,
demostraste que eres la dueña
de todo un mágico universo.

Hoy dedico este escrito
a nuestra velada fabulosa,
en mi alma quedó inscrito
tu presencia maravillosa

Gracias por tu existir
Musa de mi vida,
contigo comienzo a vivir
contigo nunca habrá una despedida

XVIII ESCRITO

DÉCIMO OCTAVO ESCRITO
Cuando la gloria me cayó.

Yo hace mucho que mi pluma no cogía,
y no hubo escritos en este tiempo,
creo que alguna enfermedad padecía
porque no encontraba ese momento.

Un momento de escribir a mí llegó
de una forma que no imaginé,
y es que a mí la gloria me cayó
cuando tu dulce voz por fin escuché.

Pronto me siento a derramar las tintas
que aún recorren por mi sentimiento,
esas que tú pusiste de forma distinta
al quedarte en mi pensamiento.

Y sabes que no te saldrás fácilmente
pues una llamada tuya bastará para escribirte,
me recordará que siempre estás presente
y nunca te callaré lo que deseo decirte.

Por ti mi hermosa Aristócrata Limeña
para ti mi bella Musa Inspiradora
por ti preciosa que no eres ajena
a la Mujer que en mis sueños mora.

XVII ESCRITO

DÉCIMO SÉTIMO ESCRITO
Un segundo basta.

Bastaría mirarte un segundo de mi día
para decir que me emocionas la vida,
me inspiras pensar en tus momentos
me inspiras sentir sentimientos.

Pasan luego las amargas despedidas
el momento justo cuando lloro tu partida,
pero al partir revives mis sensaciones
que le dan vida a mis emociones.

Hoy compartimos un taco y nuestra piel
hoy compartimos tu perfume y el mío,
aunque despedirme para mí fue cruel
verte fue lo mejor que me había sucedido.

Tus abrazos agitan mi condicional pluma
tus besos riegan mi cuerpo de tinta,
y si a veces de escritor tengo la pinta
es por la pasión que tú en mí sumas.

No será la última vez que por ti escribo
es una promesa mi aristócrata limeña,
ya te dije que eres de mi corazón la dueña
la mujer con quien yo me siento vivo.

XVI ESCRITO

DÉCIMO SEXTO ESCRITO
A tu pedido, mujer que en mis sueños mora…

Esta noche tú pediste un verso
esta noche es pasado y es ahora,
mirando con anhelo el universo
siento que eres la mujer que en mis sueños mora.

Quisiera tomar tus suaves manos
y caminar juntos por un sendero virgen,
donde jamás estuvo un humano
donde tú y yo seamos el origen.

Mi dulce aristócrata limeña
no sabes el sentimiento que en mi aflora,
al saber que eres de mi corazón su dueña
mi musa, la mujer que en mis sueños mora.

Te prometí un escrito al amanecer
difícil tarea propusiste a mis instintos,
son las ganas de poderte complacer
las que hicieron que volvieran los escritos.

Aquí vuelvo mi tinta a derramar,
por la mujer que es mi musa inspiradora,
por aquella que nunca dejaré de llamar
Milagros, la mujer que en mis sueños mora.

XV ESCRITO

DÉCIMO QUINTO ESCRITO
Mujer sin básico.

Parece que el dinero es muy básico
para que a tu corazón llene;
tú, sentimiento no tienes
tú, eres mujer de plástico.

Yo te ofrecí cariño de hombre
no te ofrecí ningún tesoro;
para mí vale mucho más que el oro
el amor que te daba con nombre.

Ignoraste todo el sentimiento
porque sé que me quieres;
y aunque yo no sepa quien tú eres
mi amor estará con tu pensamiento.

Me duele profundamente
el que ahora si se haya acabado;
el que dejes este amor a un lado
por un cariño falso y reciente.

El juramento se rompió
de hablar con la verdad;
me enteré de tu crueldad
por alguien que los vio.

Sabes, me incomodó demasiado
que no por tu dulce boca,
me haya enterado de la actitud loca
de dejarme casi olvidado.

Así que te dejo ser muy feliz
con el “amor” de la limousina;
ojalá no te dé por propina
una podrida perdiz.

Adiós mujer de plástico,
mujer inspiradora,
mujer fría y calculadora,
¡mujer sin amor básico!